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Personajes

Ayuntamiento de Gaucín

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La Monja ToreraDoña María de Gaucín, Monja torera

Artículo de prensa publicado por Ronda Semanal.

Autor: Franciso J. Prieto (El Lince). Ronda, a 23 de marzo de 2008.

"La Monja Torera de Gaucín"

"Con esta letra flamenca de una Serrana de Gaucín de mi propia creación, sólo pretendo recordar, homenajear y animar para nuevas investigaciones del caso que ocurrió a primera mitad del siglo XVIII de doña María de Gaucín. Posiblemente fabuloso, lo recogió madame Dieulafoy en su libro “Aragón et Valencia”, donde nos habla de doña María como una mujer que se distinguió por su valor, hermosura y virtud y que dejó el convento para dedicarse a torear; pero pasaron los años y, tras triunfar por toda España, volvió seguidamente al convento, sin que las religiosas que la acogieron pusieran reproche alguno a pesar de su fama por las plazas.

Referencia en el Cossío

El caso que nos cuenta madame Dieulafoy es recogido por “El Cossío” del Espasa Calpe en su tomo “Los Toros IV”. El Cossío coloca a doña María de Gaucín en el capítulo “El toreo femenino”; en el apartado de aficionadas en el campo, pág. 120.

Miguel Vázquez González, en su libro “El Toro de Cuerda de Gaucín”, editado por Acento Andaluz (2001), también nos recoge el caso de la Monja Torera refiriéndose a las mismas explicaciones referidas en El Cossío.

Bastante atractiva es la fábula que escribe José María Herrera, “La Monja Torera”, en su libro “Doce historias de Ronda y un epílogo heróico” editado por José María Herrera y Manuel Serrano (2002), pág. 133. El autor retrata a Doña María de una forma diferente a las expuestas anteriormente . Para José María, Mariquilla –doña María- fue una joven de cara ancha y colorada, ni garbosa, ni guapa pero sí que destaca su fuerte carácter. A continuación resumo la fábula de José María Herrera.

Artículo de prensaFábula de la Monja Torera

“Mariquilla era una niña huérfana y desatendida que se pasaba el tiempo subida en las ramas de las encinas, viendo pasar los toros de las dehesas de Gaucín. Fue una hermana de su madre quien la convenció de que ingresara en el convento para que aprendiera un oficio. En el mes de noviembre de 1766, igual que todos los años, don Juan Romero celebra la función de toros en Ronda. Mariquilla asiste en calidad de ayudante del médico.

Tras una larga tarde de toros, la Monja, no pudo contener su curiosidad y prestó tanta atención en la faena que realizó don Juan Romero y tras el éxito de la misma, que Mariquilla, sin pensárselo, se despojó del hábito y decidió esa misma tarde dedicarse al toreo, tras varios años de fracasos por las plazas, la Monja Torera regresó al convento refugiándose en la paz del claustro, entre rezos y confesiones.

Pero Mariquilla volvió a ser noticia cuando el día 11 de mayo de 1784 la Maestranza de Caballería de Ronda organiza una corrida, las autoridades solicitan al convento una auxiliar para el médico y la superiora decide de que Mariquilla asista al festejo, por tener ella los conocimientos sanitarios necesarios. Mariquilla no quería ir, pero el voto de obediencia la obligaba.

La plaza estaba de bote en bote y al estar una parte en construcción, una de las columnas cedió, provocando el derrumbe de varios arcos, que sepultaron bajo los escombros a unas cincuenta personas, causándole la muerte a diez de ellas y siendo la primera víctima identificada como la Monja Torera, Mariquilla, Doña María de Gaucín".

Francisco J. Prieto, colaborador cultural y de flamenco del Ayuntamiento de Gaucín, ha dejado en estas páginas de Ronda Semanal una versión de la monja torera de Gaucín. Él, entusiasta de todo lo que hace referencia a su pueblo natal, en esta ocasión ha escrito sobre la historia de nuestro pueblo en la versión más taurina del término.

Difícil de imaginar que el toreo de finales del XVIII hubiere traspasado los muros del convento y que entre pasillos, celdas y claustro, amén de la oración, se hablara de la concepción del toreo al más puro estilo rondeño inventado por aquellas fechas por el maestro Pedro Romero.